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Carpe Diem

Ignoro si alguna vez el lector ha actuado (o debido actuar) de forma que no había previsto, y cuyos resultados son (para bien o para mal) todavía más inesperados. Pensemos, por ejemplo, en la bandita elástica de goma, que con certeza pertenece a la ya mencionada y honorable tradición de lo improvisado; imagino la primera vez que se concibió su uso, quizás sosteniendo con un trozo de resina de caucho seca dos varillas delgadas, para ayudar a un paisano del siglo pasado a pescar y así conseguir el alimento del día. He oído muchas veces la frase "La necesidad aguza el ingenio", pero, a pesar de haber comprobado muchas veces las virtudes de la improvisación, rara vez tiendo a acceder, por propia voluntad o de forma consciente, a dejar las cosas al alero de una tincada o presentimiento.

Aunque no creo en el Zodiaco, debo reconocer que el perfil de mi signo (Tauro) encaja en algunas facetas de mi personalidad, o al menos encajaba hace un tiempo. Por ejemplo, para mí todo debía ser (en el mejor de los casos) muy bien elaborado y meticuloso, de forma que la base del castillo de naipes le proporcionara la estabilidad necesaria para que no se derrumbara al primer soplido. Aún conociendo esta arista de mi psique, me encontraba frecuentemente con contradicciones y dobles discursos en este sentido; por ejemplo, el simple hecho de querer ir en contra de la rutina me contraponía muchas veces con lo agendado en el itinerario. Por otra parte, veo frecuentemente que mis decisiones mejor planeadas no surten el efecto inesperadamente positivo de algunas directrices que fueron fruto de un breve razonamiento.

¿Cuándo empecé a pensar en esto? La verdad, no lo sé con certeza, pero lo cierto es que mi percepción del asunto ha cambiado mucho desde el momento en que todo esto partió. La pregunta del post de hoy es: ¿es realmente necesario planificar el día de hoy, o es mejor simplemente vivirlo? Puede parecer una pregunta absurda y con una respuesta bastante obvia, pero debo reconocer que hace un tiempo mi respuesta hubiera sido muy distinta a la de hoy. Mi afán de perfeccionismo y mi inseguridad frente al resto de los mortales me hacían necesitar (y depender de) un grado mínimo admisible de certeza de que las cosas saldrían bien, o por lo menos, aceptablemente bien. Obviamente, esto derivaba en una "profunda" introspección y un estricto autoanálisis que terminaban siendo tan inútiles como desgastadores; todo esto, producto de ignorar (muy a mi pesar, a conciencia) verdades tan sencillas y elementales como el hecho de que es imposible planearlo todo, o que nada es perfecto. A modo de metáfora, en economía se emplea el concepto de costos de oportunidad, que se refiere al margen de variación de la utilidad percibida por distintas opciones de inversión. Ahora creo vehementemente, de acuerdo a mi experiencia personal, que el costo de oportunidad de vivir la vida es inmensamente mayor al de planearla; en mi caso, prefiero dedicar mi tiempo a disfrutar del diario vivir de forma tranquila y flexible, frente a pasar ese tiempo formulando en forma sesuda y exhaustiva una manera de proceder que, al final del día, no puede ser llevada a la práctica, simplemente por falta de tiempo.

No pretendo incentivar al lector a caer en la despreocupación y el desorden; nada más lejos de la realidad. Todos los ámbitos de nuestra vida requieren reflexión y análisis, pero cuando se aplica en extremo, esa introspección deja de ser un medio y se convierte en un fin en sí mismo (recuerde la frase de la abuelita: "Todos los extremos son malos, m'ijito"). Viene a mi mente una frase bastante coloquial, pero no por eso carente de sentido, que me dijo mi amigo Jano en un momento de relajo: "no la pienses tanto, házla luego no mas". Es increíble lo que este simple principio le causó a mi vida cuando lo apliqué. He aprendido a agradecer y disfrutar de mejor forma cada momento, cada conversación, cada compañía, cada sonrisa.

¿Relación con la música? Poca al parecer, pero algo de eso hay. La ópera prima de Cinco.TreCe (banda a la que pertenezco) lleva por título Hoy, y las palabras en la canción escritas por Guty (vocalista y letrista de la banda) expresan de forma sencilla la idea central del extenso y tedioso tratado que se encuentra usted leyendo en este momento.

Mi vida tiene un Hoy,
Tú preparas el mañana.


La moraleja no la quedaré debiendo, aunque el lector la ha leído ya al inicio de este post. Carpe diem, ¡disfruta el día! ;)

mmm...algo me dice q perdí un cafecito ultra planificado y postergado.... jaja

visite mi blog...
cariños
la mujer maravilla.-

Holaaaa!!! en tu comentario tienes razon, por suerte te conoci justo cuando terminabas de preguntarte el por qué de todas las cosas.... o de como hacer tus planes ;) espero que tengas siempre presente el dicho de la abuela y no te pongas extremadamente desordenado (aunque lo dudo)... jaja
Oye cual es la letra de la cancion???

A big hug & many kisses ;)

Me hiciste acordar de una canción de un disco de mi vieja, que dice más o menos así... Hoy puede ser un gran día, planteatelo así... aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de ti...
Tiene varias partes k me encantan y que es como intento ver la vida día a día...
Algún día te la envío...

Un abresin!

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