miércoles, marzo 06, 2013

Algo Distinto


Quizás a diario te digo que te quiero, y lo más probable es que ya conozcas de memoria cómo suenan las palabras en mi boca. Es por eso que hoy quiero decirte algo distinto, o tal vez lo mismo, pero con una portada diferente. Hoy quiero contarte de mis noches sin ti, en las que me duermo gustando tus besos y añorando el olor de tu piel, y aún después de dormido continúas ocupando mi mente, con deliciosos sueños que me hablan de tu abrazo, de tu mirada, tu risa de niña… Hoy quiero contarte de mis interminables tardes verborreicas, en las que ocupas la totalidad de mis temas, en las que hastío aun al más paciente, contándole que tengo por novia a la mujer más increíble que hayan visto ojos humanos o felinos. Quiero hablarte de mis listas de reproducción, que me hacen escuchar con deleite canciones melosas que serían aborrecidas por cualquier metalero standard, pero que me han calado hondo como nunca imaginé (y siempre renegué) que podría ocurrirme, pues cual espejo roto me he encontrado a mi mismo en sus líricas, hablándole al mundo de lo que me haces sentir. Hoy quiero contarte de mis espacios de soledad, en los que inevitablemente visitan mi mente los recuerdos de nuestras tardes de octubre, una de las más bellas e intensas primaveras de que tenga memoria.

Hoy quiero hablarte de lo que veo en tus ojos, de tu ternura inherente y singular, que me hace querer cubrirte de besos aun cuando frunces el ceño; de tu sencillez, del sonido de tu voz a ratos calmo y a veces juguetón, pero siempre dulce y cálido, de un modo capaz de desarmar a Nerón. Hoy quiero hablarte de tu fuerza y valentía, que me hicieron admirarte aun más cuando te vi enfrentarte con denuedo a lo desconocido, sólo por el amor que crecía en tu interior, en una senda de la que muchos hubiesen huido. Hoy quiero hablarte de tu belleza, de la luz de tus ojos y el candor de tu faz, que no son un portento menor, aunque lo que significas para mí va mucho más allá de lo que ves al mirarte en un espejo.

En suma, hoy quiero hablarte de lo que eres para mí, de cómo has llenado mi corazón y mi vida, como no imaginé que alguien podría llenarme de aquí en adelante. Hoy quiero hablarte del regalo de tu amor tierno y fecundo, que me hizo experimentar de forma breve pero poderosa el sentir más grande reservado a un hombre, y sembró en mí el anhelo de compartirlo  una vez más contigo, y sólo contigo. Hoy quiero hablarte de los trozos de mis sueños rotos que hasta hace poco permanecían esparcidos a mis pies, y que hoy he vuelto a recoger porque hay quien me ha devuelto la voluntad de creer en el amor. Hoy quiero hablarte de lo pleno que soy cuando estás a mi lado, de mis ganas de regalarte todo cuanto existe, de mis deseos de llenarte de besos y caricias,  de lo puro y simple de mis sentimientos, de la quietud deleitante de nuestro silencio, de lo exquisito de oír tu respiración en mi pecho, de mis manos en tus mejillas, del tibio abrazo del reencuentro los sábados en la madrugada,  de las dietas imaginarias que nunca comienzan, de las apetitosas galletas en forma de corazón, de las películas narcolépticas y somnolientas, de un cuento que narra el amor entre un conejito y un delfín, de los paseos de la mano bajo el sol de la tarde, de los autos que no quieren bañarse y huyen hacia la casa de enfrente, de las historias gatunas sugerentes y a la vez incomprensibles, de una botella de vodka a punto de acabarse, de las noches agresivas al volante, de la pérdida completa de la propia dignidad al empujar una puerta que se tira, de las tertulias rockeras en antros rústicos ruidosos y rebosantes de cerveza, de los chistes sin sentido y las risas despreocupadas, de lo delicioso de unir mis labios a los tuyos.

…Sí, hoy no diré que te quiero, pues lo sabes de sobra. Hoy quiero decirte algo distinto.